viernes, 29 de agosto de 2025

El vernaclismo marco de referencia cultural del siglo XXI

 

Vernaclismo: un marco de referencia cultural del siglo XXI

una manera de ser y un camino relacionado con la identidad

 


El vernaclismo es un marco de referencia y un camino relacionado con la identidad universal i cosmopolita a partir de las raíces de la identificación local, entendido holísticamente como la parte del Todo si la cual el Todo no es el Todo.

“Los utópicos aprenden las ciencias en su propia lengua o vernáclea, que es rica, armoniosa y un fiel intérprete del pensamiento.” (Utopía, de Tomás Moro)

Citado por Jordi Salat en el libro Vernaclística. Jordi Salat escribió en un tuit del 18/05/2024: El pensamiento vernaclístico llevará a Cataluña y al ideal genuino de los reinos de la Corona de Aragón a liderar el resurgimiento y el éxito de las naciones naturales, originarias o genuinas a nivel internacional. El camino es la Vía Vernaclística.

No sé si lo que afirma Jordi Salat sucederá exactamente así, pero sí creo que el Vernaclismo es una filosofía que debe formar parte del futuro mejor que deseamos para la Nación Catalana y para toda la Humanidad.

Seguramente, en ese horizonte, los marcos de referencia del pensamiento que nos guiarán ya no serán una sola doctrina contra todas las demás —como ha sucedido hasta ahora en un sistema de dogmas cerrados y excluyentes entre sí—, sino que se asemejarán a una constelación de fuentes filosóficas diversas que suman en una misma dirección liberadora, donde el Genius Loci (Espíritu del Lugar) de cada pueblo se convierte en el verdadero cimiento de una auténtica interculturalidad planetaria.

Y en este proyecto de naciones y pueblos liberadores, creo que el Vernaclismo debe ocupar un lugar destacado, porque explica cómo deben ser las cosas si deseamos preservar la sabiduría y el patrimonio cultural acumulado por la humanidad.

En este sentido, el libro VERNACLÍSTICA de Jordi Salat se convierte en una propuesta indispensable, porque el núcleo de su reflexión, una vez leído, ya no se puede ignorar. En este viaje propuesto por Salat, puedes acompañarlo lejos o quedarte más cerca; pero si de verdad sueñas con la libertad de todos los pueblos y culturas del mundo, te será imposible no desearle lo mejor. Como catalanes, es inevitable relacionar la obra de Salat con la reflexión sobre por qué el resultado del proceso independentista, que culminó en el Referéndum de Autodeterminación del 1 de octubre de 2017, fue tan decepcionante.

Hoy sabemos que, mientras supuestamente avanzábamos hacia la recuperación de la libertad para la Cataluña ocupada al sur de los Pirineos, nos estábamos vaciando de sustancia nacional, cultural y lingüística. Paradójicamente, cuanto más cerca estábamos de la independencia, menos catalanes éramos. Y así, la demoledora represión de España acabó siendo como agua que cae sobre tierra ya empapada, aguada por nosotros mismos mientras nos autodiluíamos en una nación irreconocible y sin alma, una nada nacional, mientras contradictoriamente reclamábamos la independencia para una comunidad nacional inexistente. Es aquí donde el Vernaclismo de Jordi Salat abre un horizonte de esperanza para reconstruirnos como pueblo in extremis, en la víspera misma de desaparecer para siempre.

Nos llena de luz y de razones para volver a nuestros orígenes, contemplando la cultura de cada lugar como el hecho más natural para imaginar una Humanidad verdaderamente a escala humana. Nos recuerda que la lengua vernácula de cada tierra es mucho más que una herramienta de comunicación: es un sistema cultural e intelectual propio, un instrumento ligado al hábitat y a la naturaleza, del cual emerge nuestra creatividad y sobre el que se ha construido el progreso de la Humanidad (y donde incluso la física cuántica tiene algo que decir).

Porque donde reinan las lenguas vernáculas —donde se puede expresar el Genius Loci de los pueblos— hay libertad creativa. Pero donde las culturas vernáculas han sido asfixiadas y uniformadas, hablamos de otra cosa: sumisión y esclavitud. Pero para reconstruirnos nacionalmente, debemos saber quiénes somos, de dónde venimos y adónde nos dirigimos. Y para eso, el libro Vernaclística nos vuelve a ofrecer una hoja de ruta esencial y holística, donde la parte está en el Todo y el Todo está en la parte. Porque el Vernaclismo nos permite guiarnos para redescubrir quiénes somos: nuestro ser catalán. Una forma de ser, de pensar y de hacer que es verdaderamente nuestra, con un Genius Loci y un espíritu singular opuesto al espíritu imperialista que construyó España a costa de destruir las naciones ocupadas por Castilla. Pero la recuperación de quiénes somos y de dónde venimos, tal como propone Salat, va mucho más allá de un descubrimiento intelectual. Es también una recuperación de nuestra autoestima robada, un acto de amor hacia nosotros mismos como pueblo histórico, distinto y distinguible. Es una invitación a volver a ser una nación luminosa e influyente en el contexto internacional, no a través de la guerra, sino de la paz.

A través del pensamiento científico y filosófico que podemos aportar como catalanes inspirados por Ramón Llull, Francesc Pujols, Alexandre Deulofeu, Jacint Verdaguer, Puig i Cadafalch, Josep Trueta, Antoni Gaudí y tantos otros. Sin embargo, el fascinante viaje al pasado que sugiere el Vernaclismo no tiene un destino final. Siempre se puede ir más lejos, como el Viaje a Ítaca de Cavafis, musicalizado por Lluís Llach, uno de los cantautores preferidos del autor.

Porque en la exploración de nuestro pasado y en la recuperación de un camino histórico cultural coherente de la forma de hacer catalana —basada en la libertad, la justicia y los caminos de la razón y el seny—, el hilo que conecta la Nación Catalana con la cultura de los occitanos, los cátaros, los cristianos arrianos, el Zodiacalismo, el helenismo, los belónidas, los baalitas, etc., no es una anécdota. Al contrario, entrar en este túnel del tiempo borrado por el que ha transitado y perdurado la nación se convierte, para Salat, en una necesidad, si deseamos captar el auténtico (original) Espíritu Catalán y comprender cuál es nuestra misión en el mundo. Y, en efecto, Vernaclística es un ejercicio de recuperación de la autoestima en un camino que nos llevará tan lejos como estemos dispuestos a ir, desafiando nuestros propios prejuicios de autoodio cultural impuestos por una colonización mental incuestionable, resultado de siglos de violenta ocupación. Porque Vernaclística conecta la recuperación de nuestra identidad nacional, de nuestra propia forma de ser catalana, con los lazos que esta comunidad humana ha tejido desde el inicio con valores universales troncales que se han continuado expresando y reproduciendo a lo largo de los siglos a través de la nación cultural de los catalanes. Desde el simbolismo de los cuatro elementos de la naturaleza en las cuatro barras de la senyera (tierra, mar, aire y fuego) sobre un fondo dorado (el Punto Vernal, el sol creador, el apocalipsis entendido como revelación o nacimiento), hasta el constitucionalismo confederal de los catalanes, casi único en el mundo y expresión de un modelo de organización humana basado en el acuerdo equitativo y en el respeto a la libertad del otro (la libertad vernaclística). Y en medio, como un pegamento indestructible, la recuperación de la tríada de la Verdad-Bondad-Belleza como guía humana de principios inmutables que define el espíritu universal de un pueblo.

¿Y adónde vamos? En cuanto a nuestra misión espiritual en el futuro planetario, Jordi Salat ofrece una respuesta final cimentada en lo que es científico, natural y evidente: el nacionalismo vernaclístico que los catalanes deseamos para nosotros mismos es, en línea con nuestro planteamiento confederal, el mismo que exigimos para el resto de los pueblos de la Tierra: un nuevo orden mundial vernaclístico. Es decir, una confederación universal de naciones vernáculas. Y si alguien aún no está convencido de subir esta escalera hacia la comprensión liberadora, que sepa que esto va en serio, y que en lo alto hay un árbol y una bandera.

Miquel R.



Bandera vernaclística



Bandera wifala



Libro de VERNACLÍSTICA publicado solo en catalán.

Reseña de Miquel R. del libro Vernaclística traducida del catalán con Inteligencia Artificial


Ángel Roca

angelroca2112@gmail.com


 

lunes, 18 de agosto de 2025

Diálogos con Rocío Cortés: 1 Catalunya y Andalucia. N S de la Merced

 

DIÀLOGOS ENTRE ÀNGEL ROCA I ROCIO CORTÉS

CATALUÑA Y ANDALUCIA

—Buenos días, Ángel! Me ha parecido muy interesante el escrito que has compartido conmigo. Me parece muy bien tu propuesta de mantener un diálogo para comentar los diversos temas que en él se exponen.  Me comentas que lo has extraído de un blog  que está escrito en catalán y que  lo has traducido al castellano.  Como inicio de nuestro diálogo transcribo el texto que me has mandado y lo vamos comentando. La fecha del escrito —según consta en el blog— és del Martes, 16 de octubre de 2007;  hace dieciocho años. Me comentas que trata temas que en general són de interés en la actualidad. Y en concreto trata temas relacionados con Cataluña y Andalucia. 

CATALUÑA Y ANDALUCIA

Nuestra Señora de la Merced en Cataluña y Andalucia

La imagen de la virgen de Nuestra Señora de la Merced aparece en Barcelona, capital de Cataluña, en el año 1218. Se le aparece al rei Jaime I que era nacido en la ciudad occitana de Montpelhèr. Hablaba provenzal variante dialectal del occitano o lengua de oc. En aquellos tiempos Barcelona era un condado, Cataluña era el Principado de los reinos belónidas de la Corona de Aragón.  Le puso el nombre de «Mercè» que en lengua de oc quiere decir «Gracia». Esta palabra se tradujo al castellano como «Merced» y su plural «Mercedes». Se representó como una virgen negra, con un escapulario que tenia la cruz roja sobre fondo blanco y quetro palos rojos sobre fondo dorado.

En el año 1272—después de transcurridos 54 años—es recibida en Jerez de la Frontera «con grandes aclamaciones populares»  según se puede leer en el Boletín del Santuario de Ntra. Sra. de la Merced de Jerez de la Frontera, pág. 37, editado el 11-11-1949.

Para entender correctamente el significado de los hechos históricos que voy a narrar  tenemos que identificar correctamente la persona del rei Jaime I. El rey Jaime I, no se llamaba Jaime, su nombre de pila fue en provenzal-occitano, y se escribía Jacme.  Los historiadores afines al españolismo castellanista lo escriben en castellano como Jaime; los historiadores catalanes afines al catalanismo oficialista i académico  lo escriben como Jaume. Hemos de situar el personaje en su marco referencial  personal, geográfico, cultural y político correcto.


continuará.....

Ángel Roca


Vernaculismo: Una visión del mundo con un marco referencial que fué considerado un peligro para la unidad de España

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